EL MALTRATO INFANTIL Y LA APATIA
Hace algunos años que vivo en el mismo barrio de la Ciudad de Guatemala, para los que conocen los barrios guatemaltecos la escena que voy a contar no será extraña, sin embargo para los lectores de fuera, explico:
Es una costumbre difundida por mi país que al regresar del trabajo, los hombres (generalmente de clase trabajadore, obreros, dependientes, taxistas, incluso medicos e ingenieros) pasan por la tienda del barrio a tomase un trago ( en Guatemala se venden octavos) muchos de ellos apuran el licor y se va a su casa, mientras otros se quedan conversando con sus amigos y conocidos del mismo barrio.
En la esquina de mi casa hay una tienda grande, con tres ventanas a la calle por donde se despacha desde leche en polvo y pañales, hasta cerveza, ron, gel para el cabello y juguetes infantiles. Es el lugar de reunión de los señores de la vecindad y cada vez que voy encuentro el grupo la mayoría de veces de 5 caballeros que saludan amablemente, a veces, sobre todo en fin de semana hay mas, hasta 10.
Lo que quiero contar es sobre uno de estos caballeros, se llama Manuel y trabaja como bodeguero en una fábrica cercana, tiene tres hijos y su esposa acostumbraba enviar a los niños a la tienda con su papá para que regresara a casa. En esa esquina llena de borrachos, jugando en la acera sucia y a veces llena de orines pasaban los niños la tarde. Manuel nunca penso que eso fuera maltratar a sus hijos y nadie dijo nada aunque las vecinas reprobaban la permanencia de los chiquillos en el lugar.
Una tarde estaba yo comprando algo en la mencionada tienda y Manuel le grito a uno de los niños por estar tirado en el suelo, me moleste y se lo hice saber. El me explico que no queria que estuviera en el suelo porque habia orines y yo le dije que el niño no tendría ninguna necesidad de jugar entre los orines si el no estuviera en la tienda, sino en su casa, donde correspondia. Manuel, un hombre muy sencillo, me dió la razón y se llevo a los niños, nunca los trajo de nuevo y cada vez que me vé me agradece por preocuparme por sus hijos y los chiquillos ahora acompañados de su madre, únicamente vienen a la tienda a buscar golosinas o a avisar a Manuel que la cena esta lista.
Si les cuento esto es porque muchas veces las personas ni siquiera se percatan del daño o abuso que le estan causando a sus hijos y en algunos casos basta un consejo o un leve reproche para que la situación de un niño cambie. Claro esta no me refiero a esas situaciones donde el adulto es un abusador criminal, en esos casos en que los niños son golpeados, abusados, insultados y humillados por un adulto hay que llamar a las autoridades. Piensa que por cada niño muerto a manos de sus padres o cuidadores, hay muchos adultos que se dieron cuenta, que incluso se compadecieron de la criatura y que sin embargo no hicieron nada.
DENUNCIA EL MALTRATO INFANTIL. TU PUEDES SALVAR UNA VIDA.

